El marketing infantil no es jugársela

Aquí tenemos dos cajas de galletas, conocidas por todos. Si nos fijamos bien, una de ellas lleva el logo de la Asociación Española de Pediatría y la otra no. ¿Crees que la que lleva el sello es mejor?

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Cuando tienen que tomar decisiones en relación a sus hijos, fundamentalmente los padres y madres se plantean tres cuestiones: su SEGURIDAD/SALUD, su FELICIDAD, su EDUCACIÓN.

En el proceso de compra también se cuestionan estos principios y dependiendo del producto darán prioridad a uno u otro, e incluso pueden prescindir de alguno de ellos. Por ejemplo: si van a comprar un juguete, seguramente valorarán primordialmente que sea seguro y, según el caso, después considerarán si es más importante que guste al niño (su felicidad) o que sea educativo.

A la hora de comprar unas galletas, van a tratar que sean del gusto de su hijo, con un packaging infantil, sabrosas… Porque si el niño se niega a comerlas no sirve de nada. Pero teniendo entre varias opciones para elegir, es lógico que el padre/madre se decante por aquellas que les ofrecen el plus salud-seguridad. Así pues, un sello como el de la Asociación Española de Pediatría influye mucho en la decisión de compra de los padres.

Pero ¿qué pasa cuando se descubre que estos sellos a veces no son garantía de nada? Eso es lo que ha ocurrido la semana pasada a partir de la noticia publicada en uno de los más importantes diarios nacionales. En él se hablaba, por ejemplo, de cómo los famosos Bollycaos presentan en su envoltorio el sello de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación. ¿Quiere decir esto que su consumo es saludable?

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De este modo, la Organización Médica Colegial se ha visto obligada a publicar recientemente la prohibición de utilizar este tipo de sellos “científicos” en marcas comerciales, indicando que se trata de “una forma de publicidad subliminal asociativa en la que se entiende que el producto viene valorado por la sociedad científica cuya imagen o logo figura en el mismo producto o en una imagen en la que aparecen ambos”.

Un caso a destacar fue el de las galletas Dinosaurus. Julio Basulto, dietista y nutricionista emprendió una batalla contra estas galletas. ¿Por qué? Mirando la etiqueta de las galletas de chocolate podemos ver que tienen un 22% de grasa y un 31% de azúcar, es decir, que si te comes tres galletas casi te has comido una entera hecha de azúcar, 13 gramos, que es algo más de la tercera parte del consumo diario que recomienda la OMS para los niños (37 gramos). A pesar de que esta información viene en el reverso del producto, en la parte frontal del pack se aplica bien visible el sello de calidad de la Asociación Española de Pediatría.

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Si el uso de este tipo de sellos es tan polémico y ha sido denunciado varias veces por colectivos científicos, ¿por qué las sociedades médico-científicas lo permiten? Debido a que la colaboración con organizaciones y empresas es una de las fuentes de financiación de estas entidades.

¿Por qué una marca que no se caracteriza por tener un producto especialmente saludable se juega su imagen y el respeto de sus consumidores mintiendo? ¿A caso no es posible buscar otro posicionamiento de marca? ¿Tal vez no cuentan con una agencia que conozca el Código PAOS (corregulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores, prevención de la obesidad y salud)?

En The Modern Kids & Family lo conocemos bien.

Cuando se trata de marketing y comunicación infantil puedes usar el lenguaje del juego, pero no puedes jugártela.

 


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