Packaging que se vende solo

Packaging infantil

Trasladar el espíritu de LEGO a sus bolsas es el objetivo de esta divertida idea que dos estudiantes de la School of Visual Arts of New York han llevado a cabo. ¿Cómo? Generando la ilusión de que la gente tiene las icónicas manos de LEGO.

La bolsa se ha hecho viral rápidamente, lo que nos ha dado pie a tratar un territorio de la publicidad infantil muy dispar: el packaging como herramienta en el mundo de la alimentación para cautivar a los más pequeños.

Los niños, consumidores del mañana y prescriptores del hogar, son una gran fuerza de consumo a la hora de llenar el carro de la compra y, obviamente, las marcas son plenamente conscientes de ello.

Y, ¿cómo captar su atención? A través de un elemento del marketing que tiene el poder de convertir a cualquier producto en algo atractivo a la vista: el packaging.

¿Recuerdas que pasa cuándo vas con tus hijos a hacer la compra? Los productos más coloridos son los que llamaban su atención, y más todavía si esa gama cromática infinita va acompañada de un (sobrevalorado) regalo. Y eso es porque todos los artículos destinados a los niños ocupan un lugar estratégico en la balda del supermercado: a la altura de sus ojos.

Según un estudio de la Universidad de Calgary, los niños reaccionan más al envoltorio que al nombre de un determinado producto.

No es de extrañar que ante la elección de escoger entre un empaquetado completamente liso y algo que estaba decorado, el preescolar escogiese la comida “decorada”.

Los niños valoran mucho más que los adultos las cosas llamativas y creativas. Veamos algunos ejemplos de envoltorios espectaculares de productos infantiles que cautivarán a más de un adulto:

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Pero debemos tener en cuenta las consideraciones éticas que envuelven a todo producto dirigido al target infantil. Los niños no son consumidores maduros, donde el adulto reconoce un mensaje publicitario y tiene la capacidad de reflexionar, sino que su interés no va más allá de lo atractivo del estimulo visual.

El poder de convicción que tienen los más pequeños en sus casas hace que marcas de consumo familiar desarrollen campañas focalizando la atención de los más pequeños. No solo con colores reclamo y un texto evocador, sino que algunos también incluyen una funcionalidad extra en el envoltorio para que el producto triunfe. Por ejemplo, los vasos cargados de Bob Esponja de Nocilla, las botellas de Fontvella o la famosa y más que explotada caja del Happy Meal.

Como hemos podido ver, el packaging no es solo cosa de niños.


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